Se queda solo AMLO y debe probar la compra de votos; Zambrano, insolente
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- Categoría: EDITORIAL
- Publicado el Miércoles, 11 Julio 2012 22:38
- Escrito por Félix Fuentes
AMLO, exhibido.
Es imposible saber si el voto caído en una urna fue comprado, advierte un político de décadas, el hoy militante de izquierda Arturo Núñez, ganador del Gobierno de Tabasco. Graco L. Ramírez obtuvo una segunda gubernatura para la izquierda, la de Morelos, pero afirmó no deberla a López Obrador y le recomendó ser institucional.
El jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, afirmó que no hubo compra de votos en la capital del país. Esto también destruye el escándalo de su jefe político.
El CEN del PAN se declaró contrario a una alianza con el PRD para anular la elección presidencial y Gustavo Madero, líder de ese partido que coqueteaba con el Movimiento Progresista de AMLO para armar la coalición, fue puesto en el rincón de los castigos.
Los escasos estudiantes del #YoSoy132 se convencieron de que eran manipulados a través de operadores de López Obrador y se negaron a hacer plantón frente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
El coordinador de campaña de AMLO, Ricardo Monreal, autor de la representación teatral con 3 mil 500 tarjetas de Soriana sobre supuestas compras de votos, fue refutado por esta empresa. Quedó claro que las tarjetas son de descuento para clientes y no reciben ni han recibido cargos económicos. Monreal se agachó y callaron los medios que agrandaron el escándalo.
López Obrador afirmó que hoy presentará pruebas de los 5 millones de votos “comprados” por el PRI. ¿Y de no hacerlo quedará en el viento la difamación?
Un paisano de AMLO, el gobernador electo Arturo Núñez, puntualizó que con ninguna boleta en la urna se puede demostrar la compra del sufragio respectivo. ¿Y cómo convencer a 5 millones de electores para comercializar sus voluntades?
APROVECHÓ LA OPORTUNIDAD el presidente Calderón para lavar algunos trapos del 2006. Consideró “inaceptable” que se haya dado la compra del voto en los comicios y se declaró a favor de aclarar el tema de las tarjetas de Soriana, “presuntamente a favor del PRI”.
Si Calderón tuviese un jefe de partido y un secretario de Gobernación eficientes lo enterarían de la realidad de dichas tarjetas —son de promoción para todo el público— y no habría dado otro de sus traspiés.
Esta vez salió Peña Nieto al paso del jefe del Ejecutivo Federal. Manifestó que las versiones sobre compra de votos son infundadas, pero han podido engañar a una parte de la ciudadanía. Expresó el mexiquense: Sus declaraciones “derivan de mentiras y afirmaciones sin sustento que han venido a engañar a varios”, y aquí citó al Presidente de la República.
Es un primer señalamiento a Felipe Calderón de Peña, quien antes y durante tres meses de campaña recibió todo género de agravios del panismo, en particular de Josefina Vázquez Mota, quien se fue de vacaciones y ha de repetir por ahí: “como presidenta voy a sacar a la delincuencia de aquí… cuando sea presidenta…”.
López Obrador debe tener pensamientos parecidos, uno, el de “custodiar los 3 billones de pesos del presupuesto federal” y ese otro de demostrar ante el TEPJF que el PRI compró votos.
AMLO contagió a Cuauhtémoc Cárdenas, quien reconoció que ignora quiénes compraron votos, pero de todos modos condenó esa práctica. Es el torbellino en el cual cayeron políticos medianos y peores.
En pleno frenesí por el poder se fue a Toluca el líder del PRD, Jesús Zambrano, a gritar e insultar. Llamó “marranos” y “trompudos” a los consejeros del Tribunal Electoral mexiquense porque cometen el pecado de recontar, voto por voto, la elección municipal de Nezahualcóyotl.
Zambrano saca a relucir algo de cuanto aprendió como guerrillero de la Liga 23 de Septiembre.

